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Hacia
un mercado nacional de carbono: acciones requeridas
Si bien el mercado puede desempeñar
un rol importante en las estrategias de cambio climático, se debe tener en
cuenta que por sí sólo no proveerá soluciones mágicas al proceso. Por tal
razón, las políticas necesarias para una estrategia de cambio climático deben
tener en cuenta que el mercado no se convierta en una barrera, sino en un
instrumento para alcanzar la meta de ser (país o empresa) carbono neutral.
Lo anterior cobra relevancia en el
caso de Costa Rica, que busca promover un sistema de mercado voluntario que
no vaya por la vía de impuestos a la emisión - al menos inicialmente - ya que
si bien esta vía da señales más transparentes en el mercado, su aceptación
por parte de los actores económicos no sería fácil. Asimismo, el país desea
que el mercado tampoco adopte la vía de fijar un techo por sector mediante la
asignación de créditos (“allowances”) que impulsen metas obligatorias para promover
las transacciones de carbono de forma a cumplir las metas globales que se
establezcan.
En este sentido, la política debe
tener mecanismos de soporte para el alcance de las metas buscadas, reduciendo
los impactos negativos, especialmente para la ciudadanía más pobre de
recursos económicos, y sin que se limiten las oportunidades de utilizar el
desarrollo del mercado positivamente, es decir convertir este en una
herramienta que no limite las aspiraciones de muchos cuando deben realizar
elecciones de desarrollo limpio para satisfacer sus necesidades básicas o el
desarrollo económico nacional y de sus sectores industriales.
Por esto se debe reconocer desde el
inicio el hecho de que la mitigación de gases efecto invernadero tiene un costo, por lo cual se requiere de
integridad en el mercado, y ésta debe basarse en la claridad y simplicidad de
sus reglas, así como en la transparencia de información para evitar su
manipulación.
Por las razones expuestas, el
sector financiero tiene un rol fundamental para el desarrollo eficiente y
eficaz del mercado, como también el Estado para garantizar que éste se de
dentro un marco ético y solidario bajo una nueva alianza entre lo publico y
lo privado en busca del desarrollo nacional y el bienestar de la mayoría.
Por otro lado se debe tener
presente que las distintas categorías de actores que en él se establezcan
para su funcionamiento, no serán simples o tendrán la misma facilidad de ser
implementadas en todos los sectores. Esto dependerá en gran medida del tipo
de proceso productivo y de su grado de encadenamiento e integración con los
mercados nacionales o globales. Por
ejemplo,
§
los sectores de vivienda y
transportes deberán tener aproximaciones distintas en especial cuando los
ingresos nacionales están asociados a la importación y a la compra de bienes
importados, y para cumplir la meta establecida se necesitaran fases para
solventar estas condiciones estructurales iniciales, como es el caso de una
modernización eficiente del parque vehicular.
§
en otros sectores como la industria
turística se requerirá del desarrollo de infraestructura asociada para
construir la diferenciación y costos de operación necesarios para ser carbono
neutral competitivo, y que esté asociada por sus procesos a la solución
regional de la industria de desechos y combustibles a nivel nacional.
Para esto efectos deberán existir
otras políticas complementarias, o mecanismos basados en el mercado más
apropiados para estos contextos, que promuevan el comportamiento eficiente y
competitivo de estos actores económicos, en las categorías o segmentación de
mercados que sean definidos en un inicio.
La solución al problema urgente del
cambio climático requerirá de un esfuerzo sostenido por parte de todos los
actores socio-económicos y ciertamente aquí la política pública dentro del
sistema, en los términos inicialmente definidos, tiene un rol fundamental que
cumplir, como lo tendrán también las acciones individuales de todos los
ciudadanos. Pero, también se requerirán mecanismos basados en el mercado e
instituciones para suplir las necesidades de la sociedad, especialmente de
sus miembros más vulnerables, en su adaptación al cambio climático.
Lo anterior de seguro requiere de
una nueva arquitectura del estado más innovadora, emprendedora y competitiva
para lograr estos objetivos dentro de una visión nacional de desarrollo
sustentable guiado por una nueva ética y relación con el ambiente.
Mecanismos de
gobernabilidad del mercado
Dentro
del marco institucional necesario para iniciar la consolidación y expansión
del mercado de carbono se considera necesaria la creación de una Junta Carbono
Neutral con el objeto de proveer dirección,
monitoreo y flexibilidad en su funcionamiento.
Esta
instancia de tipo ejecutivo sería la garante del cumplimiento de los
criterios y procedimientos para el otorgamiento de la marca y oficialización
de los créditos con apoyo de verificadores externos certificados a través del
sistema nacional de calidad; con potestad para generar directrices que
busquen un mayor dinamismo del mercado, como por ejemplo en caso que los
créditos generados para el segmento de mercado de procesos no fueran
suficientes para cubrir la demanda, asignar cuotas para transar
compensaciones provenientes de otros sectores en unidades equivalentes.
Para
proveer credibilidad nacional e internacional al sistema se requiere
garantizar la calidad y transparencia de su funcionamiento por lo que se
apoyará en el marco institucional existe del Sistema Nacional de la Calidad compuesto por
los entes de Acreditación (ECA), de Normalización (INTECO), de Normalización
(LACOMET) y de Regulación (ORT) que garantizaría los procesos de
certificación, acreditación y verificación.
El
ECA sería el ente encargado de acreditar los operadores del sistema, así como
del reconocimiento de otros sistemas voluntarios existentes en el mercado
internacional o que quieran operar en el mercado nacional.


Los
estándares necesarios para emisiones de gases GEI ya han sido homologados
nacionalmente por INTECO, constituyen la Serie INTE 14064;
para hacer pronta su efectiva implementación se han iniciado gestiones para
el apoyo formal del CONAC, presidido por el MEIC. Con el apoyo del CONAC y
una sesión específica programada, según disponibilidad del ministro de
ambiente se acelerará el proceso de homologación y oficialización de protocolos
y herramientas asociadas a las normas existentes o que se requieran crear u
homologar para sectores industriales específicos.

Se
establecería como parte del sistema de administración y regulación del
mercado un registro nacional de emisiones y reducciones para las empresas voluntariamente inscritas, encargándose de llevar estos registros y su renovación
de datos anuales.
Los
elementos descritos son fundamentales para lograr que estas “unidades de
crédito” sean comerciables definiendo los elementos fundamentales para que la
oferta y demanda se establezcan para un mercado. Por lo anterior, para
promover la transabilidad financiera de estos
créditos se requeriría de la participación del sector financiero y de su
sistema regulatorio para proveer de valor y
credibilidad a estas “unidades de créditos” dentro del mercado.

Se
requiere de un sistema de registro seguro y confiable
para la “transabilidad de las unidades de
crédito”, el modelo ideal a implementar sería algo similar a la CEVAL o que esto se pueda
realizar por medio de la CEVAL
o un sistema creado específicamente dentro del sistema bancario nacional y
cuando logre su madurez, se asocie al mecanismo existente dentro del sector
privado.
Con
estos elementos fundamentales en funcionamiento, las “unidades de crédito”
tendrán un valor de mercado. Se esperaría que este valor guiara la decisión
de los emisores de cuando es su
ventaja financiera reducir emisiones; o cuando es más barato comprarlas
dentro de su mercado o clases establecidas.
En
reuniones con la
Bolsa Nacional de Valores (BNV), esta ha manifestado su
interés de apoyar el proceso y poder utilizar la Central de Valores
(CEVAL) dentro del programa piloto para las primeras transacciones dentro del
mercado.

Se
debe trabajar sin embargo, el cumplimiento de las regulaciones financieras
del mercado, en especial lo que sería la calificación y reducción del riesgo
(via regulación SUGEF o sistema alternativo). Para
esto sería necesario considerar ya sea aceptación u otorgamiento de créditos a
empresas que puedan probar que ya han iniciado procesos y que éstos sean
verificables en los términos definidos.
Por
ejemplo se podría arrancar un programa piloto con apoyo de la guía de la ENCC para inventarios, la
guía de gestión medioambiental (EMA) de la Federación
Internacional de Contadores (IFAC); el apoyo de Contadores
Públicos Autorizados (CPAs); apalancamiento de
créditos y soporte de INTECO, ECA, CEVAL y las reglas de la SUGEF para el desarrollo
del sistema piloto según el esquema que se muestra en el siguiente Cuadro.

Por
lo anterior, es necesario iniciar la evaluación del costo beneficio de
operación del sistema y la definición y delimitación de los roles de los
distintos actores. Hasta el momento la iniciativa de desarrollo se plantea
sobre un sistema voluntario y apoyado sobre la institucionalidad existente,
pero la parte financiera requerirá de proveer credibilidad, estabilidad y
valor a los créditos por reducción de emisiones.
Esto
se podrá lograr construyendo un sistema de reducción de riesgo sobre los
créditos y sobre todo de maduración de estos en el tiempo, de manera que
su rendimiento futuro sea previsible,
para lo cual se debe pensar en la asignación de los incentivos necesarios y
su financiamiento con el fin de lograr la apropiación por los actores
socio-económicos necesaria para el desarrollo y sostenibilidad
del sistema dentro del mediano y largo plazo.
De fundamental importancia dentro de este proceso
será el rol a cumplir por la
Junta de Carbono para monitorear los elementos de escala de
mercado, evaluación y monitoreo de su funcionamiento y desempeño inicial, de
forma que provea guía y flexibilidad
en su desarrollo.
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